Entrevista a Helena Rodero: rutina corporal real en la menopausia


En esta ocasión conversamos con Helena Rodero, farmacéutica con más de 25 años de experiencia en farmacia de atención al público, industria y divulgación, y una de las voces divulgativas más seguidas del sector en España: más de 2 millones de seguidores entre sus redes sociales, premios como mejor instagramer de belleza en los Digital Beauty Awards y un puesto en la Lista Forbes de las mujeres más influyentes de la estética en 2024. Es autora del libro «Todo sobre tu pelo y tu piel» y docente en el Máster AMIR de Dermocosmética.

En esta entrevista aborda la piel del cuerpo durante la menopausia: qué provoca realmente la caída de los estrógenos, cómo se distingue del envejecimiento natural, qué valorar en el INCI de una crema corporal y por qué el entrenamiento de fuerza debería estar por delante de cualquier cosmético reafirmante. Puedes conocerla mejor en su web y seguir sus divulgaciones en su canal de YouTube.

¿Qué cambia en la piel del cuerpo durante la menopausia y por qué? Si nos orientas sobre qué es hormonal y qué tiene que ver con el envejecimiento natural, nos ayudaría mucho a entenderlo.

La menopausia supone un acelerón en algunos de los procesos de envejecimiento de la piel, principalmente por la caída de los estrógenos. Y aunque tendemos a hablar de la menopausia como si todo ocurriera de repente, los cambios más importantes se concentran especialmente en los primeros años posteriores a la menopausia.

Uno de los datos más llamativos es el que encontramos con el colágeno: durante los primeros cinco años después de la menopausia se puede producir una pérdida aproximada del 30% del colágeno cutáneo. Después, la pérdida continúa, pero de una manera mucho más lenta, alrededor de un 2% anual durante los siguientes años.

Fotografía de Helena Rodero

Pero no solo hablamos de colágeno. La disminución de los estrógenos también afecta a la función de barrera de la piel. La piel tiende a producir menos sebo, se producen cambios en sus lípidos y aumenta la pérdida de agua. Por eso es muy habitual notar la piel del cuerpo más seca, tirante, fina o incluso más sensible.

Ahora bien, hay que hacer una distinción importante: no todo lo que ocurre en la piel durante esta etapa es consecuencia exclusivamente de la menopausia. El envejecimiento cronológico también sigue su curso. Lo que hacen los cambios hormonales es acelerar o potenciar algunos de estos procesos.

Desde tu experiencia como farmacéutica, ¿qué dudas o inquietudes te plantean más las mujeres en esta etapa sobre su piel?

Sobre todo hay una preocupación muy clara por la pérdida de firmeza. Y no solamente en zonas concretas como brazos, abdomen o muslos: muchas mujeres me cuentan que sienten que su cuerpo entero ha cambiado, que la piel está menos tersa y que ya no responde igual que antes.

Y hay otro cambio que aparece muchísimo en consulta: la sensación de que “de repente” aparece más barriga. Aquí creo que es importante explicar que no todo es piel. Durante la transición menopáusica cambian la distribución de la grasa corporal, la masa muscular y la composición corporal, y por eso muchas mujeres perciben un cambio muy evidente en la silueta.

A veces ponemos toda la responsabilidad en una crema cuando, en realidad, estamos hablando de un cambio que afecta a todo el organismo.

¿Cómo sería la rutina de cuidados corporales que recomendarías para esta etapa: qué pasos y con qué frecuencia?

Yo intentaría simplificarla bastante. Para mejorar realmente la firmeza y la composición corporal, lo que tiene un impacto mucho mayor que cualquier cosmético es el entrenamiento de fuerza. Si me preguntas qué recomendaría como primera inversión, sin duda sería esa.

Después está el cuidado de la piel, que sí puede ayudarnos a mejorar su aspecto y a mantener una buena función de barrera.

Empezaría por la higiene: evitar duchas excesivamente calientes y productos limpiadores demasiado agresivos. Los aceites de ducha o huile lavante pueden ser una buena opción cuando la piel está seca, porque permiten limpiar sin eliminar en exceso los componentes lipídicos de la superficie.

Después utilizaría diariamente una crema corporal bien formulada, especialmente si existe sequedad. Y aquí me gusta buscar fórmulas que aporten ingredientes que ayuden a reforzar la barrera cutánea y a mejorar la hidratación, además de otros activos con evidencia para mejorar el aspecto de la piel.

Y también podemos incorporar retinoides en el cuidado corporal. El retinol puede ser interesante para trabajar a largo plazo aspectos relacionados con la textura y el fotoenvejecimiento de la piel, aunque hay que introducirlo progresivamente y tener en cuenta la tolerancia.

Un detalle curioso que suelo buscar cuando reviso formulaciones es la presencia de colesterol entre los ingredientes principales de productos destinados a reforzar la barrera. Sin embargo, hasta la fecha no conozco una crema corporal que combine, en una formulación que me convenza, una cantidad relevante de colesterol con retinol. Por eso no compraría simplemente “una crema para menopausia”: miraría realmente el INCI.

¿Qué ingredientes o activos te parecen especialmente útiles en hidratación y cuidado corporal en la menopausia, y qué deberíamos mirar en la etiqueta de un producto?

Dependerá mucho de cómo esté la piel, pero si hablamos de una piel corporal más seca y con una barrera más alterada, buscaría ingredientes que ayuden a hidratar y, sobre todo, a mantener esa hidratación.

Me gustan especialmente los humectantes, como la glicerina o la urea, y también ingredientes que ayuden a reducir la pérdida de agua y a reforzar la barrera, como las ceramidas, el colesterol y determinados lípidos.

La urea, además, es especialmente interesante porque podemos encontrar diferentes concentraciones y utilizarla con objetivos distintos: a concentraciones bajas funciona principalmente como hidratante, mientras que a concentraciones más altas también tiene efecto queratolítico.

Y si buscamos trabajar otros aspectos del envejecimiento cutáneo, podemos incorporar activos como el retinol, siempre teniendo en cuenta que no es un ingrediente que todo el mundo tolere igual.

Mi consejo es no dejarse llevar demasiado por palabras como “reafirmante”, “antiaging” o “especial menopausia”. Miraría el INCI y, sobre todo, qué necesita realmente nuestra piel. La etiqueta puede decir muchas cosas, pero la fórmula es la que tenemos que aprender a leer.

¿Qué mitos o errores de cuidado de la piel del cuerpo escuchas más en esta etapa?

Uno bastante habitual es pensar que, cuando la piel está más áspera o apagada, hay que exfoliarla muchísimo. Hay mujeres que utilizan guantes exfoliantes o productos muy agresivos prácticamente a diario.

Y ocurre justo lo contrario de lo que buscamos: si la piel ya está seca y tiene una barrera más vulnerable, una exfoliación excesiva puede irritarla y aumentar todavía más la sensación de sequedad.

Otro error es depositar demasiadas expectativas en la cosmética. Una crema puede mejorar la hidratación, la textura y el aspecto de la piel, pero no va a evitar los cambios corporales propios de esta etapa.

Y para mí hay un error todavía más importante: preocuparse muchísimo por la crema reafirmante y olvidarse del entrenamiento de fuerza. Si hablamos de firmeza corporal y composición corporal, el ejercicio debería estar muchísimo más arriba en nuestra lista de prioridades.

Para cerrar, ¿nos darías tres consejos prácticos para nuestras lectoras que quieran empezar a cuidar mejor su piel en la menopausia hoy mismo?

Primero: no busques el producto milagro. No existen remedios mágicos en cosmética. Una buena rutina puede mejorar mucho el aspecto y la función de la piel, pero tenemos que tener expectativas realistas.

Segundo: acepta que tu cuerpo va a cambiar y trabaja a favor de esos cambios. La caída de los estrógenos tiene consecuencias que no podemos detener con una crema. Pero sí podemos hacer muchísimo para mantener nuestra salud y nuestra composición corporal. El entrenamiento de fuerza, especialmente, debería convertirse en una prioridad.

Y tercero: cuida lo que hay debajo de la piel. Una alimentación basada en alimentos poco procesados, con suficiente proteína de calidad, frutas, verduras y otros alimentos ricos en nutrientes, junto con ejercicio y un buen descanso, tiene mucho más sentido a largo plazo que acumular productos cosméticos.

Al final, en esta etapa creo que tenemos que cambiar un poco el enfoque: no se trata de intentar volver a tener el cuerpo de los 30, sino de conseguir que nuestro cuerpo de los 50, 60 o 70 esté lo más fuerte, saludable y cuidado posible. Y eso empieza mucho antes de lo que pensamos.

Escrito por: Noelia Fernández

Periodista de profesión 👩‍💻, me he vuelto toda una experta en (intentar) llevar un estilo de vida saludable y cuidar mi piel ✨. Ver más.