Dr. Arturo Álvarez-Bautista

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Director Científico & de Innovación en Arturo Alba. Doctor en Nanomedicia, Ph.D. Licenciado en Ciencias Químicas. Master en Formulación Cosmética. Master en Biomateriales para la Medicina

Extractos/resumen con lo más relevante

En la entrevista, Arturo Álvarez Bautista insiste en una idea clave para entender los límites de la cosmética: la piel no absorbe todo lo que se aplica sobre ella y una fórmula no se puede valorar solo leyendo la lista de ingredientes.

Arturo Álvarez Bautista:

“Yo no soy partidario de muchos pasos en la rutina diaria porque, realmente, la piel es un chubasquero, no una esponja. La piel no absorbe todo aquello que le ponemos.

Llega un momento en que la superficie se satura y, por mucho que pongamos, todo eso va a quedar en la superficie.”

Sobre la lectura del INCI, explica que saber qué ingredientes aparecen en el envase no permite deducir automáticamente si el producto está bien formulado, si esos activos siguen presentes en el producto final o si están en una concentración eficaz.

Arturo Álvarez Bautista:

“Ahora hay mucha moda de leer el INCI. La gente piensa que el INCI dice mucho, pero el INCI no dice nada.

El INCI dice lo que hemos metido en la cazuela. Pero, realmente, de lo que metes a lo que sale cuando has acabado de cocinar, puede que no exista.

Es como si mezclas vinagre con bicarbonato. Yo tengo que poner que eso tiene vinagre y bicarbonato, pero cuando los mezclo ocurre una reacción: desaparece tanto el vinagre como el bicarbonato y aparece otra cosa, un producto de reacción.

Eso mucha gente no lo sabe. Se piensa que porque está en el INCI está en el producto final. Y que porque está en el INCI quiere decir que está bien formulado, que la fórmula es correcta y que eso actúa.”

También matiza hasta dónde pueden llegar los cosméticos y diferencia entre activos que actúan de forma más superficial y otros, como el retinol, que tienen una acción más profunda dentro de los límites de la epidermis.

Arturo Álvarez Bautista:

“Depende de lo que las marcas entiendan por piel cuando dicen ‘llegar a las capas más profundas de la piel’.

Para ellos, la piel deben de ser las dos primeras capas, porque la cosmética tiene prohibido llegar a la dermis.

Hay un punto de la piel donde ya hay vasos sanguíneos, capilares, y ahí no podemos llegar con cosmética. Si llegara ahí, llegaría al torrente sanguíneo y estaríamos violando un poco la frontera de la medicina.

Sí es verdad que hay principios activos, como el retinol, que se vehiculizan mucho a nivel celular. Pero ya son cosas de las células: las células de la epidermis lo consideran amigo, lo dejan pasar y se lo llevan para abajo.”

Al hablar del retinol y de los alfa-hidroxiácidos, resume la diferencia de acción entre ambos con una comparación visual:

Arturo Álvarez Bautista:

“Cualquier retexturizante es bueno. Lo único es que el retinol actúa a nivel celular, cosa que los alfa hidroxiácidos no hacen: se quedan un poco en la superficie.

Imagínate que tienes el tronco de un árbol y vamos quitando la corteza. Eso lo hacen los alfa hidroxiácidos de forma muy superficial. Luego, dejar esa madera muy pulida, con el aspecto de un piano, eso lo hace el retinol desde dentro.”

Sobre las fórmulas con muchos activos, advierte que incluir una larga lista de ingredientes no implica necesariamente mayor eficacia si no están en concentraciones adecuadas o si la fórmula no los admite correctamente.

Arturo Álvarez Bautista:

“Un producto cosmético, si fuese muy caro, tendría que ser porque tiene muchos principios activos. Pero una fórmula química tiene un espacio limitado.

Es como esta sala en la que estamos: más de 25 personas no nos podemos meter. Por mucho que apretemos, no cabemos. Si metemos más, ya no son personas enteras, son trocitos de personas.

A veces se justifica el precio diciendo que un producto tiene muchas cosas, pero ninguna está en la concentración que realmente el fabricante del principio activo recomienda.”

Y añade:

“Si formulo ahora un retinol al 2 %, en esa fórmula me entraría ponerle un poquito de bisabolol, algo calmante y, quizá, un poco de ácido hialurónico. No me da para más, porque la fórmula no me lo permite, no me lo admite. Al final se viene abajo.

Un par de principios activos efectivos en concentración real sí te los permite. Treinta, no.”

Finalmente, al hablar de los límites de la cosmética y de los reclamos exagerados, señala que conviene desconfiar de promesas poco realistas como redefinir el óvalo facial en pocos días, actuar como un bótox o conseguir efectos propios de la medicina estética.

Arturo Álvarez Bautista:

“Creo que todos los claims excesivamente exagerados y que no sean muy específicos deben hacernos dudar.

Si te dicen efecto luminosidad, antimanchas, reparador de la capa barrera… esas son cosas concretas que sabes que se pueden hacer. Pero todo lo que sea ‘efecto antiedad total’, ‘aumenta no sé qué’… A mí me hace poner un pie atrás.”

Sobre lo que no se debe pedir a una crema, lo resume así:

Arturo Álvarez Bautista:

“No podemos pedirle a una crema que corrija unos surcos nasogenianos cuando ya están totalmente marcados.

Si la cara está muy caída, no.

Hay activos, como el DMAE, el ácido ursólico o muchos tensores que hay en el mercado, que pueden ayudar a que la cara no se nos venga abajo. Pero levantarla, no. Lo que van a hacer es sujetarla, aumentar la estructura de colágeno y elastina, pero no le pidas a una crema que te levante la cara.

Tampoco le pidas a una crema que, si tienes ojeras muy marcadas porque has perdido volumen, te lo recupere. Una crema no te va a dar volumen.

No le pidas una crema ‘botox like’, porque no existe. El bótox se pincha en el músculo y un cosmético al músculo no llega.

Casi todo lo que hace la medicina estética no se lo pidas a la cosmética.”