Dra. Paloma Borregón

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Directora médica de Clínica Kalosia.
Licenciada en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid. (2007). Especialista en Dermatología. Formación MIR en el servicio de Dermatología del Hospital.

Extractos/resumen con lo más relevante

En la entrevista, la Dra. Paloma Borregón explica primero la estructura básica de la piel para entender qué pueden —y qué no pueden— hacer los cosméticos. Distingue tres capas principales: la epidermis, la dermis y la hipodermis o tejido subcutáneo. Este contexto es importante para comprender el origen anatómico de la celulitis y por qué no basta con actuar solo en la superficie cutánea.

Dra. Paloma Borregón:

“La piel tiene tres capas principales: epidermis, la capa más superficial; dermis, justo debajo; e hipodermis o tejido subcutáneo, la capa más profunda. Cada una tiene funciones y protagonistas distintos.”

Al hablar de la hipodermis, Borregón describe el papel de la grasa subcutánea y del tejido conectivo. Ahí sitúa el mecanismo que da lugar a la celulitis: los adipocitos se agrupan en lóbulos, separados por tabiques de tejido conectivo, y cuando esos tabiques se fibrosan pueden tirar de la piel hacia abajo y generar los hoyuelos característicos.

Dra. Paloma Borregón:

“Por debajo está la hipodermis o tejido subcutáneo. Ahí encontramos grasa, vasos sanguíneos y tejido conectivo.

Las células grasas, llamadas adipocitos, se agrupan en lóbulos separados por tabiques de tejido conectivo.

Con la edad y otros factores, esa grasa se puede acumular. En algunas zonas, sobre todo en mujeres, aparecen alteraciones como la celulitis. En la celulitis, las células grasas aumentan y los tabiques que las separan se fibrosan, tiran hacia abajo y producen los hoyuelos de la famosa piel de naranja.”

Más adelante, la entrevistadora pregunta hasta dónde puede llegar un producto aplicado sobre la piel. Borregón aclara que un cosmético puede atravesar la epidermis y llegar hasta la dermis, dependiendo del activo y del vehículo, pero no alcanza capas más profundas como la hipodermis ni pasa al torrente sanguíneo. Este punto aporta contexto a la limitación de las cremas anticelulíticas cuando el problema se origina en estructuras profundas.

Cristina Mitre:

“Si la piel tiene tres capas, y cada una tiene subcapas y protagonistas propios, entonces lo que yo me aplico de manera tópica, ¿hasta dónde llega?”

Dra. Paloma Borregón:

“La cosmética tiene capacidad de penetrar hasta la dermis, atravesando la epidermis.

La penetración depende de la sustancia y del vehículo que la acompaña. El vehículo es la base que permite que un activo penetre más o menos.

Pero un cosmético no atraviesa más allá de la dermis ni llega al torrente sanguíneo.”

En conjunto, la explicación de la dermatóloga permite entender que la celulitis no es simplemente un problema superficial de la piel, sino una alteración relacionada con la grasa subcutánea y los tabiques fibrosos de la hipodermis. Por eso, aunque una crema pueda mejorar temporalmente el aspecto de la superficie cutánea, su capacidad de actuar sobre las estructuras profundas implicadas en la celulitis es limitada.